Visión de la profesión de celador desde la experiencia.

20-05-2010

Rufino Palacio Menéndez

Celador J.P.S

Su nombre, edad, profesión y lugar donde trabaja.

Mi nombre, Rufino Palacio Menéndez, nací en la Cuenca Minera del Nalón, Asturias, concretamente en Tuilla un pueblo del concejo de Langreo, aquí me case , aquí vivo y trabajo y aquí me gustaría acabar mis días. Tengo cincuenta y siete años; soy celador en el Hospital Valle del Nalón (Langreo), desde el año 1988 llevo la Jefatura de Personal Subalterno.

¿Desde cuando ejerce la profesión de celador?

Empecé en el año 1974, concretamente el día dos de Enero, treinta y seis años y cuatro meses hace que estoy metido en este embrollo.

¿Celador por casualidad o a propósito?

En la infancia y en la preadolescencia, no creo que haya nadie que siente la vocación de celador, las circunstancias son las que conducen a ejercer esta profesión, pero según va transcurriendo el tiempo y vas acumulando años te haces vocacional, sobre todo si sientes y crees en lo que haces.

¿Con que se quedaría de la profesión de celador en su inicio y que desterraría de dicha profesión en la actualidad?

¿Con que me quedaría?. La situación, al día de hoy, sufrió un cambio radical en todos los aspectos. Cuando empecé se imponía una disciplina casi militar donde los expedientes eran el pan nuestro de cada día, pero a pesar de todo fomentaba la unión y el agrupamiento, era como Fuenteovejuna. Aplicando una terminología general, de aquella época, me que quedaría con el respeto, la solidaridad, la complicidad... las ganas de aprender y de enseñar... el ser útil. Hoy el individualismo, la soberbia, la indiferencia, la desmotivación..., son amenazas que tenemos que combatir y desterrar... Actualmente, creo que nuestro estamento esta en una situación crítica, somos incapaces de globalizar la problemática que vivimos..., deberíamos de tirar todos a la vez y en el mismo sentido y no es así. La razón pudiera estar en la irrupción de un corporativismo un tanto desmedido, el cual perjudica seriamente a los grupos minoritarios, favoreciendo nuestra escasa y a veces nula representación, lo que repercute en beneficio de otros, son consecuencias propiciadas por la puesta en practica de políticas gremiales, individualistas, interesadas y podíamos decir hasta sectarias.

Para usted, ¿Qué es un celador?

Un trabajador “sanitario” poco considerado y menos valorado, a pesar de ser la primera cara y en la mayoría de los casos también la última que ve el usuario cuando acude a un Centro Sanitario. Los celadores jugamos un papel importante en lo que podíamos llamar “el desempeño de las pequeñas cosas”. El celador es el multiusos del Sistema; estamos presentes en todos los Servicios y Unidades; nuestro apoyo en el campo asistencial y en el logístico es fundamental. Existen suficientes razones para reconocer al estamento como una pieza básica en la atención sanitaria, pero nadie lo considera porque seguimos siendo todavía personal no sanitario.

¿Y la misma pregunta vista desde la perspectiva de un jefe de celadores?

Independientemente del lugar que ocupe y este donde este, siempre veo las cosas iguales, tal vez sea porque utilizo los mismos ojos para todo... se perfectamente donde esta mi sitio y a que mundo pertenezco, pero para dar una respuesta te diré que es un compañero, al cual la Organización le trata con total indiferencia y falta de reconocimiento, actitud de la que no se escapa su propio jefe. Adjuntar pruebas se haría interminable.. solo una... en el encuadre no nos quieren dentro de la familia sanitaria y sí dentro de los servicios a la comunidad.

Se habla mucho últimamente de la Cualificación Profesional del Celador ¿cuál es su opinión al respecto?

Un requisito imprescindible para ejercer esta profesión. Llevo bastantes años reivindicando una formación reglada para nuestro colectivo. La mejora de la calidad asistencial es un objetivo permanente, los celadores estamos inmersos en este proceso, sin embargo nuestros indicadores en determinados casos tienden a la baja, por ejemplo en sustituciones por vacaciones. La causa motivadora es debida a los actuales criterios de selección aplicados al personal de nueva incorporación, los cuales deberían tener unos conocimientos básicos previos cuando comienzan a trabajar por primera vez en los Centros. El modelo en las contrataciones actualmente aplicado significa gasto y no inversión, con el agravante de que en los primeros días aumentan las cargas de trabajo al resto de compañeros, teniendo que realizar funciones de docentes que después no se tienen en cuenta para el desarrollo profesional y por añadidura crea un ambiente laboral un tanto desfavorable. En conclusión la cualificación profesional del celador es algo imprescindible, urgente, necesario e irrenunciable, por el bien de todos y cuando digo todos, no me refiero solamente a los celadores, sino a toda la población sanitaria, incluidos los propios usuarios.

¿Hay más unión en el colectivo ahora o la había antes?

Creo haber respondido ya en una pregunta anterior, la balcanización del estamento por diferentes motivos salta a la vista y es necesario hacer una profunda reflexión al respeto. La problemática es general y debería de tratarse de un modo global, tenemos que aparcar los ideales, las militancias, los escalafones, etc... Hay que formalizar una asociación del colectivo fuerte, totalmente independiente que tenga la suficiente valentía para poner sobre la mesa una reorganización innovadora que sea eficaz y que venda credibilidad, hay que dejarse de parches, si somos capaces de lograrlo podemos decir que existe unión, pero hay una cierta pasividad que frena este proceso y sinceramente creo que lo vamos a pagar muy caro en un tiempo relativamente corto.

Pida tres deseos. ¿Por qué esos y no otros?

Cualificación en grado dos incluida dentro de la familia sanitaria. Procesos de selección en base a formación con prácticas en los Centros evaluando los perfiles. Convocatoria pública de empleo al menos en el horizonte del año 2016. ¿Porque estos y no otros..?, pues muy simple, garantizaría nuestra presencia en el Sistema en un futuro mas o menos próximo.

Pronostique un futuro para la profesión de celador.

Eleanor Roosevelt decía “que el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. Soñar no esta prohibido y los sueños, aunque utópicos, cuando nacen de hechos evidentes pueden aportar posibilidades de convertirse en realidad. Para llegar a esta realidad hay que apostar con las partes positivas. Una es la dependencia que tienen las Unidades en los Hospitales Públicos del uso del celador, algo sumamente difícil de erradicar de un plumazo. Otro aspecto positivo es asumir las funciones y tareas surgidas por la entrada de nuevas herramientas de trabajo, los nuevos modelos de gestión, la demanda social, etc., las cuales en este momento habitan en terreno de nadie y están creando un campo que deberíamos de aprovechar. Si somos capaces de mantener el tipo, utilizamos estos factores, cambiamos los roles y al mismo tiempo se aporta la cualificación del celador como objetivo de mejora de la calidad asistencial; se cambian los actuales procesos de reclutamiento incluyendo perfiles; se evalúa el avance de las habilidades y del conocimiento adquirido en la formación continuada, creo que el futuro puede ser esperanzador; pero no es fácil... porque nosotros mismos tenemos que cambiar el chip; lo primero y mas importante es acabar de una vez por todas con la mentalidad actual que tiende a rechazar cualquier cambio estructural y organizativo susceptible de mejora. Sueño, utopía... tal vez, pero es posible porque no tiene nada de descabellado.

(continúa la respuesta del apartado anterior)

La cruda realidad es otra y ya se esta imponiendo en algunas Comunidades. En las Ultimas Jornadas de Vallecas hemos comprobado por donde van los tiros. Un Hospital sin celadores...Otros en cambio con personal mezclado y con tratamientos diferentes y opuestos... La exposición del INCUAL. El plantón de la Consejería de Salud... La pasividad del representante de Trabajo... la nuestra propia... y falta por ver lo que nos reportara la implantación de las Unidades de Gestión Clínica. De todas maneras no creo en nuestra extinción..., un cambio de nombre tal vez sea posible, pero al fin y al cabo que mas da como nos llamen, lo que si veo es una tendencia clara hacia la externalizacion del colectivo. Esto de servicios culturales y a la comunidad no me da buena espina. Resumiendo veo el futuro condicionado por un presente muy imperfecto.

Permítame que le llame “maestro” porque a mi modo de ver, un profesional que ha quemado su vida detrás de una silla o al lado de un enfermo, se merece un respeto y mi mayor de los elogios. ¡Aconséjeme, maestro, que debo hacer para sentirme realizado?

No soy maestro de nada, nunca me he quemado en ningún sitio porque sino que quedaría de mi después de tantos años, me considero muy observador, analista, bastante reflexivo y un autodidacta que a base de reveses aprendí a no caer en la domesticidad, me gusta decir lo que pienso y poder hacer lo que digo. Mi tarea ha sido sencilla, he sido un privilegiado porque he coordinado a unos compañeros que son unos profesionales de los pies a la cabeza, es para sentirse enormemente satisfecho de su actitud y su comportamiento. En una encuesta reciente realizada entre los usuarios del Hospital, el colectivo de celadores fue el mas valorado de todos. Hay unidades funcionales que trabajan a un gran nivel de eficacia y efectividad. Sabes que el sistema esta muy encorsetado y es bastante rígido, pero a pesar de todo se pudieron hacer algunas cosas. Tengo muy claro que no todos valimos para todo, pero si cada uno puede tener un sitio donde desempeñar su trabajo de acuerdo a sus condiciones, condiciones que trato de dar a mis compañeros como me gustarían para mi. Estoy en una posición donde hay que priorizar siempre los aspectos generales y del conjunto, ¿criticas... descontentos?.. quien nos la tiene hoy en día..., es un precio que hay que pagar, pero te diré que duermo muy bien, tengo la conciencia tranquila y la satisfacción de cumplir con el deber.

y..¿Qué no debo hacer?

No soy muy dado a mirar ventanas ni internet’s, por lo que puedo comprobar se que estas haciendo una labor fundamental como divulgador de esta profesión y poniendo en manos de compañeros las mejores herramientas para abrirse camino en esta profesión. Fernando, soy un permanente aprendiz y me resulta difícil aconsejar a nadie. Los jóvenes siempre se han caracterizado por romper moldes y aquí hay muchas cosas que romper, no abandones tus objetivos, ni metas, ni ideas, eres parte de un colectivo que te sigue, no defraudes nunca la confianza que puedan tener en ti, mira donde esta tu casa y deja siempre la puerta abierta para tus compañeros y estés donde estés un día cualquiera puedas decir con voz alta y clara “yo también fui celador”.

Por último, recomiéndeme un libro, un lugar para visitar y una película.

Recomiendo dos, “ El vencedor esta solo” de Pablo Coelho y “La isla bajo el Mar” de Isabel Allende. Un lugar para visitar..., cualquier rincón de Asturias, -mar o montaña-, finalizar en un llagar tomando unos culetes de sidra y unos taquinos, si fuera al son de la gaita... mejor aún. Una película, “Los Santos Inocentes”, por todo lo que me hizo reflexionar y por la famosa frase de doña Regula,- “a mandar que para eso estamos”-.

Muchas gracias por prestarse a ser entrevistado.

Muchas gracias a ti, a todos los compañeros y amigos de Orense, Galicia, España... un saludo para todos.

Muchas gracias por presentarse a esta entrevista.